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La importancia de la Integración Cerebral

Marisa Velasquez

27 enero 2020

El cerebro es uno de los órganos más maravillosos del ser humano. Sólo pesa el 2% del peso total de nuestro cuerpo y consume el 20% de la energía de éste.

Presenta dos lóbulos o hemisferios cerebrales, el derecho y el izquierdo. Ambos hemisferios están conectados entre sí por una estructura denominada Cuerpo Calloso, formado por millones de fibras nerviosas que recorren todo el cerebro. Gracias a estas fibras, los dos hemisferios están continuamente conectados.

A mediados del s. XIX famosos neurólogos afirmaron que cada hemisferio cerebral tiene una función distinta del otro. Llegaron a esta conclusión a través de la observación de lesiones cerebrales en diferentes pacientes. Hoy en día se sabe que los dos hemisferios funcionan tanto conjuntamente como aisladamente. Cada uno de estos hemisferios tiene su función específica, y a continuación mencionamos sus principales características:

a) El Hemisferio Cerebral Izquierdo: Está a cargo del lenguaje digital, lineal lógico, analítico, científico, estratégico. Es el encargado del análisis, del razonamiento lógico, de las matemáticas. Ama lo habitual. Categoriza, separa, precisa. Es estratégico, y práctico. Éste busca una explicación, tiene la memoria, procesa la parte consciente del lenguaje. Usa palabras para nombrar, describir, definir. Entiende o explora las cosas paso a paso. Es el denominado también hemisferio masculino.

b) El Hemisferio Cerebral Derecho: Está más dedicado a las imágenes, es el lenguaje no verbal, el simbólico, el creativo, el soñador, el intuitivo, el analógico, es decir, ve las semejanzas entre las cosas. Es el hemisferio del poeta, del artista. Es el espíritu libre, apasionado, anhelante, intuitivo, es movimiento, es imaginación sin límites. Es el denominado también hemisferio femenino.

Existe una creencia muy arraigada en la humanidad, y se refiere a que nosotros los humanos solo operamos con el 10% de nuestro cerebro. La pregunta es ¿de dónde proviene esta cifra? La respuesta está relacionada a estudios que han comprobado que solo el 10% de las células que componen nuestro cerebro están compuestas por neuronas, y el 90% está compuesto por células Gliales.

¿Qué son las células gliales?
Las células gliales, junto con las neuronas, son la unidad funcional del Sistema Nervioso, y desempeñan, de forma principal, la función de “soporte de las neuronas”. Las células gliales son esenciales para el adecuado funcionamiento del tejido del sistema nervioso e intervienen activamente en el procesamiento cerebral de la información en el organismo.

Pero se ha llegado a entender, que las células gliales cumplen una función mucho mas importante en el funcionamiento de nuestro cerebro, ya que éstas activan las neuronas, las conectan entre ellas, controlan la actividad de las neuronas, por eso es que ahora las células gliales cobran protagonismo para que podamos entender como es que funciona nuestro cerebro.

Si lo vemos como una analogía, las neuronas vendrían a ser como ‘el sustantivo” en una oración, mientras que las células gliales serían los verbos, los adjetivos y los adverbios.

Por lo tanto, las células gliales forman una parte muy funcional e integradora de toda la actividad neuronal.
Con este nuevo concepto, se puede deducir que ya no tenemos solo acceso a un 10% de la actividad de nuestro cerebro, sino que tenemos acceso a un 100% de nuestro cerebro todo el tiempo.

Pero eso no significa que estemos usando “todo el cerebro” todo el tiempo. Y eso se explica por que vamos a encontrar que vivimos a través de hábitos y patrones que activan ciertas rutas neuronales de información que se vuelven los caminos preferidos dentro de nuestras vidas para enfrentar situaciones o vivencias.

Estos circuitos neuronales que se van formando a lo largo del desarrollo y de la vida, y que tras formarse permanecen más o menos estables, son los llamados “engramas”.

Los engramas, también conocidos como “bucles neuronales”, se activan ante la percepción de determinada información que se encuentra vinculada a la activación de respuestas concretas, sean inconscientes o conscientes, y que al activarse reproducen la experiencia subjetiva que generó el hecho que les dió origen.

Ahora, si nosotros pudiéramos lograr enganchar con la completa actividad cerebral, podríamos mejorar y aumentar nuestra consciencia y nuestra habilidad de controlar nuestras vidas. Podemos usar la totalidad de nuestro cerebro cuando desarrollamos la capacidad del pensamiento holistico y así evitar repetir una y otra vez los programas y hábitos adquiridos.

Si queremos usar el máximo potencial de nuestro cerebro, lo ideal es equilibrar los dos hemisferios. Al lograrlo, obtenemos una mejor comprensión de lo que nos rodea.

Hay muchas formas que se conocen actualmente para conseguir esta activación completa de nuestro cerebro, una de ellas es el PSYCH-K ® , así como también la gimnasia cerebral, entre otras.

Por ejemplo en la gimnasia cerebral se realizan ejercicios simples y coordinados, que a través de movimientos corporales nos lleva a realizar la integración de los hemisferios cerebrales.

Y en el PSYCH-K® se realiza esta integración cerebral a través de procesos de cambio de mente subconsciente a los que se les llama “Balances”.

Sabemos por ejemplo, que la mano derecha está controlada por el hemisferio cerebral izquierdo y que la mano izquierda esta controlada por el hemisferio cerebral derecho, pero aquí tenemos algo muy interesante, y es que la mano derecha que esta controlada por el hemisferio izquierdo cuando cruza la linea media del cuerpo activará en simultáneo el hemisferio derecho.

Entonces, cuando nosotros cruzamos nuestros brazos o nuestras piernas, lo que estamos haciendo es lograr, que tanto el hemisferio cerebral derecho como el hemisferio cerebral izquierdo empiecen a trabajar en armonía, y a esto se le llama: integración de hemisferios cerebrales.

Teniendo en cuenta que nuestro organismo tiende a estar sano, cuando una situación inesperada nos impacta o nos perturba, nuestro cerebro puede desequilibrarse, perder esa sincronicidad, quedando ese hecho atrapado en el hemisferio derecho, con la imagen, los sonidos, las creencias negativas que producen ese hecho y sin poder acceder a los recursos, a la experiencia que reside en el hemisferio izquierdo, no pudiendo procesar la información de manera adecuada. Para superar esto, debemos poner en marcha toda esa información estancada en el hemisferio derecho y que sea procesada.

Los dos hemisferios están conectados por el cuerpo calloso, que es como si fuese un puente de fibra óptica que conectan un hemisferio con otro. Cuando ocurre una situación inesperada o un hecho traumático el puente se levanta, dejando el hecho en el hemisferio derecho. Con la integración de hemisferios cerebrales lo que hacemos es volver a conectar ese puente entre un hemisferio y otro y que la información fluya de nuevo.
Cuando activamos la integración de los hemisferios cerebrales se activa algo que le podemos llamar como “súper aprendizaje”, puesto que con los dos hemisferios trabajando al unísono tendremos características mucho más superiores de la función neuronal. Una buena cooperación entre el hemisferio derecho y el izquierdo, el intuitivo y el analítico, es una condición para tener éxito en el aprendizaje.
Cuando integramos los dos hemisferios cerebrales nos sentimos en armonía, nos sentimos flexibles, tranquilos, conectados con nosotros mismos y con nuestro entorno, nos relacionamos mejor con los otros ya que aumenta nuestra capacidad de empatía, y nos ayuda a percibir el mundo de forma holística.
Fuente: Dr. Bruce Lipton