menu

¿Qué es el Estado de Cerebro Integrado?

Marisa Velasquez Flores

05 diciembre 2019

La llamada Integración Cerebral implica un resultado observable en una mejor coordinación, funcionalidad y equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, es decir, entre pensamiento y emotividad, entre el razonamiento y la capacidad de reacción, en contraposición a bloqueo en el pensamiento, emotividad descontrolada, descoordinación y disfuncionalidad entre lateralidades cerebrales derecha e izquierda.

Se infiere que pudiera ser un reprocesamiento activo de los hemisferios cerebrales y de los sentidos (principalmente visual, auditivo y kinestésico) inmersos en las memorias, creencias, sentimientos y sensaciones presentes en el objeto mental a tratar, que transforman el malestar del individuo en bienestar, comprobándose esto al comparar precisamente los elementos señalados del objeto mental a tratar después de un tratamiento con alguna técnica de integración cerebral.

Esto ha sido demostrado  a través de un estudio que realizó el Neurocirujano Dr. Jeffrey L. Fannie, Ph.D. a través de un  mapeo cerebral computarizado, efectuado antes y después de las sesiones de PSYCH-K que se facilitaron a una muestra de 125 personas.

El Dr. Jeffrey Fannin, Neurocientifico del centro de Cognitive Enhancementen Glendale Arizona, ha sido premiado en varias ocasiones por su contribución al estudio cerebral, ha estado trabajando con Rob Williams (Originador de PSYCH-K)  y PSYCH-K® desde enero 2009. Juntos publicaron un artículo en la revista “conexiones neuro” en septiembre del 2011, en el que documentan los hallazgos hechos a los 125 participantes que participaron del experimento utilizando la tecnología de mateo cerebral (brain mapping)  junto conPSYCH-K®.

Otra de las teorías que intenta explicar la integración cerebral es el modelo de la integración hemisférica, basado en las experiencias del Dr. Bessel van der Kolk (1996), neurofisiólogo holandés, cuyo trabajo integra los aspectos biológicos, psicodinámicos e interpersonales del impacto del trauma, encontró que los traumas producen un desequilibrio en la sincronía de ambos hemisferios cerebrales, con una marcada lateralización derecha (prevalencia del hemisferio derecho). Esto implica que cuando se produce el trauma, queda fuera de conexión el hemisferio izquierdo que es el que almacena los recursos, los sentimientos, pensamientos o creencias positivas (necesarias para resolver la situación que el trauma produjo), y que al desactivarte automáticamente, posibilita que el control de la situación pase al hemisferio derecho, que es por el contrario, el que almacena el trauma, los sentimientos y pensamientos o creencias negativas y que, entre otras muchas funciones, nos protege con su desconfianza y alerta de los peligros reales que acechan en la vida.

La patología aparece cuando la comunicación entre los dos hemisferios se bloquea parcial o totalmente. Esto ocurre cuando la persona vive una situación estresante, o está en shock, o cuando está incrédula. En ese momento los hemisferios cerebrales pierden la capacidad de comunicarse y adaptarse, apareciendo los síntomas de la perturbación (Solvey & Solvey, 2006)
La especialización hemisférica así como las funciones del Cuerpo Calloso son analizadas por F. Montbrun (2000) quien sostiene que el cuerpo calloso y la comisura anterior unifican al Cerebro actuando para integrarles y lograr una actividad conjunta en cualquier actividad cerebral, considerado esto como una transferencia de un hemisferio a otro, proceso en el cual hay una comandancia del hemisferio izquierdo para los sujetos diestros (la mayoría) y a la inversa en el caso opuesto. El citado autor identifica al hemisferio menor como dominante para cierto tipo de actividades como la percepción tridimensional o espacial así como las habilidades de canto y musicales en general.

El hemisferio mayor o dominante, en el ser humano, controla el habla y los simbolismos del lenguaje, la expresión lingüística; al hemisferio menor le corresponde la percepción de la información táctil, auditiva y visual pero no tiene capacidad para comunicarse por medio del lenguaje verbal. En general, Montbrum (Op. Cit, p. 100) refiere las siguientes características diferenciantes para los hemisferios cerebrales:

a) la percepción y la memoria se conservan en ambos hemisferios
b) el lenguaje y el habla son funciones casi exclusivas del hemisferio mayor
c) el hemisferio menor es superior al del lado opuesto en la apreciación y reconocimiento de las dimensiones espaciales
d) las comisuras funcionan como integradoras de las actividades del lenguaje
e) las comisuras son esenciales en el mantenimiento de la unidad en las funciones sensitivas y motoras del cerebro.

Existe, por lo tanto, un hemisferio dominante, el izquierdo, que posee los engramas o registros de memoria oportunamente transmitidos al lado opuesto o hemisferio dominado, menor o derecho.

Menciona Rosa González Lana: “Esto es también valido para la comparación de los resultados que se logran, de modo que no sólo se consigue velocidad (importante cuando se está inmerso en una disfunción y/o problema que en muchos casos genera una gran angustia) sino que también se logra una modificación apreciable o una curación definitiva de la sintomatología perturbadora que incomoda el día a día de la persona afectada por distintos cuadros psicopatológicos como los trastornos de ansiedad, ataques de pánico, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, estrés postraumático, depresiones, trastornos disociativos y condiciones somáticas, etc.

El cambio que se produce en el sujeto es tal, que se da con frecuencia un curioso fenómeno de incredulidad ante el mismo: las personas que se han animado a experimentar  con herramientas como el PSYCH-K manifiestan el  no poder creer, y a veces ni siquiera poder evocar la emoción que una fobia de años de duración les generaba hasta hacía pocos minutos, y se sorprenden de que sus síntomas hayan desaparecido en tan corto tiempo.

La Dra. Raquel C. Ferrazzano de Solvey (2006) cita que: “Tenemos entonces un hemisferio (el dominante, izquierdo), simpático-tónico que mantiene la vigilia, los procesos lógicos; y otro hemisferio (el no dominante, derecho), que duerme, sueña, hace poemas, de tono parasimpático. Del equilibrio entre estos dos cerebros surge el equilibrio neurovegetativo. Si un hemisferio cerebral (el dominante) almacena los recursos, los sentimientos y las creencias positivas, y el otro hemisferio (el no dominante) almacena los traumas, los sentimientos y las creencias negativas, al activar los hemisferios alternada y secuencialmente, con la Terapias o Herramientas de Avanzada, se produciría la activación rápida y secuencial de los mismos, lo cual produciría un intercambio de información (la de cada hemisferio en particular) a través del cuerpo calloso”.

Y agrega: “A su vez, el hemisferio izquierdo está comandando a seis de los doce meridianos del cuerpo (Circulación-sexo, Corazón, Estómago, Triple calentador, Intestino delgado y Vejiga) y el hemisferio derecho a los otros seis (Pulmón, Hígado, Vesícula biliar, Bazo-páncreas, Riñón e Intestino grueso). De estas relaciones entre meridianos y hemisferios deducimos que del flujo libre y fuerte de energía a través de los meridianos se contribuye con el equilibrio coordinado de ambos hemisferios, para que cada actividad tenga su estímulo adecuado y se llegue a una armonía de funciones”. Aquí, la Dra. Solvey se refiere a meridianos de energía en los que se basa la Medicina Tradicional China como es el caso de la Acupuntura y diversas terapias energéticas.

En un trauma, se produce una marcada lateralización de actividad en el Hemisferio Derecho y un aumento de la actividad de la corteza visual derecha, cuando los sujetos reportan los flashbacks. Y en segundo lugar, el área Brocca, que es la parte del Hemisferio Izquierdo responsable de convertir las experiencias personales en lenguaje, tiene una disminución significativa de la utilización de oxígeno y se atenúa. Cuando la comunicación intermisferica se bloquea totalmente o parcialmente, bajo estrés, por shock o incredulidad, o sobrecarga del sistema, los hemisferios pierden su capacidad de comunicación y adaptación y como consecuencia aparece la patología en forma de síntomas.
Dice el psicólogo Pablo Pérez García: “La Integración Cerebral es el proceso por el cual el Sistema Nervioso Central regula la activación de las distintas estructuras encefálicas (corticales y subcorticales) de manera que funcionen como un todo organizado y armónico, promoviendo un desempeño más adaptativo y saludable para todo el organismo. La realización de esta función básica de Integración la realiza el cerebro de manera autónoma y habitual (Auto-integración) cuando la percepción del entorno le permite sentirse seguro, cómodo, creativo, capaz, con confianza. Si la percepción del entorno es marcada y continuadamente hostil o limitante, esta función básica de Integración (Auto-Integración) se dificulta o se detiene.

Las Técnicas y Herramientas  de Reprocesamiento e Integración cerebral promueven o reactivan esta función básica de Integración, favoreciendo o desencadenando la recuperación del organismo de las distintas patologías en que se manifiesta la falta de Integración cerebral”.
PSYCH-K es una herramienta en la cual a través de los procesos de cambio de creencias que se llaman Balances se crea un estado de cerebro integrado, en el que los dos hemisferios de nuestro cortex cerebral se activan simultáneamente. El estado de cerebro integrado nos permite reemplazar programas negativos que nos causan daño, dolor, pena o apatía en la vida, por creencias y percepciones positivas.

.

Marisa Velasquez Flores
Facilitadora Certificada de PSYCH-K
Citas: info@marisavelasquez.com